Cuando tus libros
empiecen a rodar sobre los míos
y los míos sobre los tuyos
sabré que he llegado a puerto seguro.
Ellos se abrazarán con sus cubiertas
y la caricia de los lomos será inevitable.
Mis libros de poesía harán
una tarde de recreo y quedará
el rescoldo de esos sonetos de amor.
Tus libros y los míos harán
una gran fiesta.
Me temo que empezará el intercambio
de palabras y que lo más difícil
estará por comenzar.
Habrá charlas, carcajadas, risas, versos.
Y tú y yo miraremos desde nuestros
abrazos y besos el idilio
entre nuestros libros.
martes, 2 de febrero de 2010
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