domingo, 21 de febrero de 2010

El escondrijo

Todos hemos jugado alguna vez a las escondidijas. En el apartamento grande donde vivimos, mi madre, desde hace mucho que no nos permite jugar a nuestro juego favorito.
El nonagenario que nos vendió el apartamento dejó un guardarropa enorme como un cuarto. Le pidió a mis padres que no se deshicieran de él: «es la memoria de mis antepasados, pero tampoco me lo puedo llevar». Hace muchos años cuando jugábamos, mi hermanita Matilde se escondió en el guardarropa y nadie la pudo encontrar. Ahora con más razón mis padres se niegan a deshacerse del guardarropa.

1 comentarios:

media luna dijo...

Muy ingenioso Nacianceno. Un microrelato que podría concursar en la SER (con la EDE capitaneando)Pregúntale a Conchi.
Besitos:))